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Agenda 2030, una oportunidad para empoderar a las mujeres

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La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible constituye un instrumento impulsor del empoderamiento femenino y la equidad de género, por lo que la 60 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) centró sus sesiones en su implementación.
Adoptada en septiembre pasado por los jefes de Estado y de Gobierno, la nueva plataforma de progreso humano -que da continuidad a los Objetivos del Milenio 2000-2015- recoge en una de sus 17 metas el tema del empoderamiento de la mujer, aunque en muchas otras, el mismo está presente.

A partir del compromiso fijado por la comunidad internacional con la plena participación política, económica y social de las féminas, cientos de delegadas de los cinco continentes dedicaron en marzo la labor de la CSW a abordar vías concretas para traducir en hechos la Agenda 2030, sobre todo en lo relacionado a la igualdad de género.

“Se trata de la mejor agenda de desarrollo que hemos tenido, por lo que no podemos fallar a la hora de hacerla realidad, de ahí la importancia de centrar la 60 sesión en su implementación”, declaró en entrevista con Prensa Latina la directora ejecutiva de ONU-Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka.

De acuerdo con la secretaria general adjunta de Naciones Unidas, el empoderamiento de las mujeres debe verse como una herramienta vital para materializar un mundo en el que nadie quede atrás.

Invertir en su participación, acceso a la educación y la salud y bienestar en general representa una apuesta para el desarrollo de toda la comunidad. No olvidemos que ellas miran siempre hacia la familia, sus hijos y los ancianos, precisó.

La exvicepresidenta sudafricana subrayó que cuando se abren las oportunidades para las féminas, aumenta la capacidad de luchar contra la pobreza, el hambre, la malnutrición y otros flagelos cuya erradicación constituyen prioridades de la Agenda 2030.

En su discurso en la instalación de la CSW, órgano creado por la ONU en 1946, Mlambo-Ngcuka llamó a la comunidad internacional a multiplicar los esfuerzos en función de materializar la consigna 50-50 para 2030.

Al ritmo actual, la participación política, económica y social de las féminas en condiciones de igualdad tardaría décadas, advirtió.

Para la funcionaria, lograr los objetivos del empoderamiento y la equidad de género pasa por una manera diferente de hacer las cosas en el planeta, desde los negocios hasta los espacios para la toma de decisiones.

“Mientras una mujer sufra violaciones de los derechos humanos, nuestra lucha no habrá terminado”, afirmó por su parte el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En su intervención inaugural de la CSW, el 14 de marzo, lamentó que el mundo esté lleno de inequidades e injusticias que afectan a las mujeres y las niñas, particularmente marcadas por fenómenos como la violencia y la falta de acceso a sus derechos básicos, entre ellos a la educación, la salud y los sexuales y reproductivos.

Ban ilustró los enormes desafíos para el empoderamiento de las féminas con la falta de participación política que enfrentan en muchas partes.

Aprovecho esta oportunidad para hacer un llamado personal a los líderes de los países en los cuales no hay ni una mujer en el Parlamento y el Gabinete, dijo.

EL ACTUAL ESCENARIO

A propósito de la CSW y de los debates sobre la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el director ejecutivo del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa), Babatunde Osotimehin, afirmó que existe un estrecho vínculo entre el empoderamiento de las mujeres y el éxito de esa plataforma.

“Si invertimos en ellas, sobre todo en las adolescentes, en 2030 tendremos un mundo sostenible, con mayor harmonía y felicidad para todos”, comentó a Prensa Latina.

Osotimehin llamó la atención sobre el actual escenario, traducido en las insuficientes oportunidades y los enormes desafíos que enfrentan las féminas.

La ONU estima que al menos una de cada tres mujeres sufre la violencia, 300 mil mueren cada año durante el pacto, 200 millones viven afectadas por la mutilación genital y 37 mil niñas se ven obligadas a diario a casarse.

Flagelos como la guerra y la pobreza tienen particular impacto en las féminas, junto a los niños uno de los sectores poblacionales más golpeados por los desplazamientos forzados en zonas de conflicto, lo cual se refleja a diario en la crisis de migrantes y refugiados de Europa.

No menos preocupante es la situación de los abusos sexuales, el tráfico de personas y los ataques a las mujeres por los grupos terroristas como el Estado Islámico y Boko Haram.

La situación es más difícil todavía para los grupos vulnerables, entre ellos las mujeres rurales, las discapacitadas y las indígenas, sobre todo en los llamados países en desarrollo.

Para la activista peruana del pueblo quechua Tarcila Rivera Zea, la Agenda 2030 constituye una oportunidad de cambiar la vida de millones de originarias, que padecen las barreras de la falta de reconocimiento y acceso a derechos humanos básicos.

“Se trata de un círculo vicioso, como indígenas queremos ser incluidas, y la Agenda y este foro de la CSW representan un camino para que los gobiernos y otros sectores nos escuchen”, señaló en entrevista con Prensa Latina.

También la participación política está lejos de la meta 50-50 defendida por la ONU para el empoderamiento, problema que se refleja en apenas un 22,6 por ciento de los escaños en los congresos ocupados por mujeres, según datos de la Unión Interparlamentaria.

VOLUNTAD POLÍTICA

Un reclamo recurrente durante las sesiones de la CSW y sus foros paralelos fue el de voluntad política y compromiso con la equidad de género y el protagonismo de las féminas en el desarrollo.

“El empoderamiento de mujeres y niñas y la igualdad de género no se logran con simples palabras ni enfoques segmentados, sino que necesitan de voluntad y firmes compromisos de todos los gobiernos”, advirtió en su intervención central ante el foro la secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Teresa Amarelle.

La integrante del Consejo de Estado de la isla defendió el derecho de todos los seres humanos a una vida digna y a un mundo en el cual las mujeres no sean solo beneficiarias del desarrollo, sino protagonistas activas.

Estamos ante una lucha que no admite fronteras distintivas entre los países del Norte y los del Sur, señaló.

Amarelle expuso en uno de los eventos de la Comisión las experiencias del país caribeño sobre la interacción entre los diversos actores de la sociedad para impulsar el empoderamiento de las féminas.

Para materializar sus derechos a la plena inclusión política, económica y social, existen políticas públicas y un trabajo coordinado entre el Gobierno, la FMC y otras organizaciones de la sociedad civil, subrayó en el diálogo ministerial “Construyendo alianzas para la implementación de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible desde la perspectiva de la equidad de género”.

Respecto a las estadísticas que demuestran los logros derivados de la voluntad política en la mayor de las Antillas, mencionó que las mujeres tienen igual salario que los hombres por trabajo de igual valor, pensiones por viudez, licencia de maternidad retribuida hasta un año después de nacido el bebé, derecho a la tierra y a recibir créditos bancarios y acceso gratuito a la educación y la salud.

Además, la actual tasa de desocupación femenina en la isla es inferior al 3,5 por ciento, las mujeres son el 48 por ciento del total de las personas ocupadas en el sector estatal civil y casi la mitad de los parlamentarios, mientras que en el Consejo de Estado constituyen el 45,2 por ciento.

En declaraciones a Prensa Latina, la dirigente destacó la importancia de la unidad de acción en torno a los objetivos de empoderar a las féminas y de avanzar en la igualdad.

Nuestras experiencias de labor conjunta entre el Gobierno y la FMC, que agrupa a más de cuatro millones de mujeres y defiende los intereses de ese sector poblacional, resultan muy favorables y generan reconocimiento y admiración en el mundo, dijo.

De acuerdo con la líder femenina, entre los ejemplos de buenas prácticas sobresalen las guarderías, los análisis sobre empleo con la participación de representantes gubernamentales y de la sociedad civil y la red de mujeres rurales de Cuba, un espacio donde interactúan varios ministerios, la FMC y organizaciones en función del progreso incluyente en los campos.

También representantes de la sociedad civil cubana compartieron en foros paralelos de la CSW la situación de las féminas en la isla en materia de logros y desafíos.

La directora del Coro Nacional de Cuba, Digna Guerra, resaltó en esos eventos la voluntad política del gobierno y su compromiso con el protagonismo político, económico y social de las mujeres.

“Hemos escuchado todos los horrores contra la mujer en el mundo entero y al compararlos con nuestra realidad, la valoramos con orgullo”, expresó a Prensa Latina la integrante de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), una de las organizaciones no gubernamentales de la isla presentes en la CSW.

Según Guerra, solo con voluntad política estatal es posible alcanzar la plena participación de las mujeres en la sociedad.

“Sin ese compromiso poco puede hacerse, por mucho esfuerzo que desplieguen las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil en general”, insistió.

*Por Waldo Mendiluza, Corresponsal de Prensa Latina en Naciones Unidas

 

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=4732621&Itemid=1