8 de cada 10 mujeres con enfermedad mental sufre maltrato de su...

8 de cada 10 mujeres con enfermedad mental sufre maltrato de su pareja

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  • Un estudio encargado por la Federación de Euskadi de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental afirma además que el 45 % de las mujeres con enfermedad mental que sufren violencia en la pareja no la identifican como tal

El riesgo de las mujeres con enfermedad mental de padecer maltrato se multiplica por 2 o por 3 y, de hecho, el 80 % de las integrantes de ese colectivo que ha tenido pareja han sufrido violencia machista a lo largo de su vida.

De estas cifras ha dado cuenta la consultora de violencia de género Alicia García Santos en la presentación del estudio que ha llevado a cabo por encargo de la Federación de Euskadi de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Fedeafes), sobre la violencia que sufren las mujeres con enfermedad mental.

En el acto han participado también la consejera de Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, y la directora de Emakunde, Izaskun Landaida.

Elaborada mediante entrevistas en profundidad y grupos de discusión de pacientes, la investigación ha contado con la participación de 33 personas entre profesionales, personal de las tres diputaciones vascas, del Gobierno Vasco, de Emakunde y de las asociaciones que trabajan en este ámbito.

Según ha explicado García, el análisis es de carácter cualitativo pero recoge cifras de estudios anteriores realizados por Francisco González Aguado y Juan Carlos González Cases, los “únicos de corte cuantitativo que se han elaborado en España” lo que refleja el desconocimiento sobre la realidad de esta problemática.

Pareja y otros familiares

Las “enormes vinculaciones” entre violencia y enfermedad mental en las mujeres quedan reflejadas en que “el 26 % de las mujeres que tienen una enfermedad mental grave ha sufrido violencia sexual en la infancia frente al 3,5 % del resto”, ha explicado.

Además el 45 % de las mujeres con enfermedad mental que sufren violencia en la pareja no la identifican como tal y el 50 % de los psiquiatras no detectan el maltrato que padecen pacientes con esa patología.

Una de las conclusiones del estudio de Fedeafes incide en que “muchos profesionales minimizan que exista violencia en mujeres con enfermedad mental” así como la “naturalidad con la que las víctimas hablan de ello cuando se sienten en espacios seguros”.

García ha remarcado el “miedo” a abordar estas situaciones por parte de los profesionales, que en ocasiones carecen de las “herramientas y los mecanismos de derivación necesarios”.

Ha incidido en que la violencia no se restringe a la pareja de la víctima sino a otros familiares y puede ser de carácter sexual, psicológico o incluso económico.

«Escasa credibilidad»

La experta ha hecho una mención especial a la “violencia” que podría ejercerse en instituciones, “un melón que hay que abrir” y que merece una “investigación específica”.

Entre las causas del incremento de la vulnerabilidad en las mujeres con enfermedad mental ha situado la carencia de empleo, el aislamiento así como la “escasa credibilidad que suscitan cuando narran que han sido víctima de violencia”, cuando la realidad es que los “episodios delirantes son mínimos”.

A la vista de estas conclusiones, Fedeafes ha elaborado una guía dirigida con recomendaciones dirigidas a los profesionales entre las que figuran la formación y dotación de recursos especializados en violencia a las personas que atienden a mujeres con enfermedad mental, el establecimiento de equipos interdisciplinares así como dar respuesta a aquellas que se quedan fuera de los servicios de acogida.

Asimismo proponen designar psiquiatras de referencia que trabajen con los equipos de atención psicológica y desarrollar sistemas que permitan compartir datos entre las diferentes instituciones.

Fedeafes plantea además incluir la salud mental en el III acuerdo interinstitucional para la mejora en la atención de mujeres víctimas de maltrato así como introducir la violencia en los instrumentos de detección y valoración de los servicios sociales.

Fuente: deia.com

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