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Llovizna en Cuenca

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Caminata por la Paz en la IV Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género. Cuenca, Ecuador

Pasaporte y paraguas, el marco de la IV Cumbre de Agendas Locales de Género no deja espacio para la dubitación, el cansancio ni para el menor gesto de indiferencia. Avidez en las acreditaciones y un mundo de hormigas comienza a marchar por pasillos y calles.

El posicionamiento convocante de la UIM no solo se mantiene sólido y activo, sino que-como vimos en esta Cumbre- crece. Si tú estas aquí y yo también es suficiente. Hay un vaso comunicante: la confianza en quién nos citó.

Interrogante elemental: quién logra sentar en la misma mesa, face-to-face y más allá de ese desborde ficticio que nos ofrece lo virtual, a una dirigente ruralista del sur chileno junto a un trabajador social puertorriqueño. Esa treintena de miles de kilómetros que en la realidad física los separa, acá en Cuenca les permite compartir exactamente la misma experiencia.

Lo vamos a decir claramente: pocas como la UIM, quizás alguna, organización apolítica que posa la mirada en las venas latinoamericanas más profundas puede lograr este encuentro.

Así más tarde, aplausos de ocasión y manos sinceras que chocan entre sí hacen del teatro céntrico un espacio amplio para pensar en dos, cincuenta y cincuenta. El sensible arco del joven violinista nos hace volar. Aún con un tango que habla del amor perdido por una cabeza.

Vienen tres jornadas de talleres, paneles y un salón de la ciudad con fondo rojo que remarca el contenido de cada expresión, de la palabra y la conversación. A un encuentro le sigue otro, la organización no muestra fisuras.

En la escena principal hay voces que unifican el mensaje de cambio cultural de una sociedad “per se” patriarcal. La suma coherente de las ideas al unificarse toma una dimensión inusitada. Ahora ya importa el contenido, mucho más que el marco.

Consecuentemente en el espacio de la antropología feminista, con fundamentos bien sólidos, se reclama un aspecto preciso. Más pluralismo. Para ello recomiendan una herramienta tan antigua como eficaz: la conversación. Eso mismo está flotando en el aire de la cumbre.

Una cumbre que deja de ser agenda y se torna volumen con sonido propio. Difícil e innecesario cuantificar. Sí cualificar de manera plena. Como la marcha caminante de color blanco, reivindicativa de los derechos de igualdad, que surca el atardecer de la misma ciudad que nos acepta y cobija.

Al cierre se reconoce el mérito de las buenas prácticas como corresponde. Ahora un homenaje nos pone la retina húmeda.

Llovizna en Cuenca. Hay que apurar el tranco en la pasarela que separa el predio universitario, el río y la ciudad vieja. Antes de partir, ver en el apunte para recordar aquella frase que no deja de escudriñar: “Por los que fueron, somos; por lo que somos, serán”.

  Por Mario Madrid

(La Plata, Argentina)